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DISFRUTAR LAS EMOCIONES:

PARA SENTIR NO HACE FALTA SUFRIR

Foto de Javier Alonso Torre

¿Cómo sentimos nuestras emociones?

¿En algún caso nos avergonzamos de ellas?

¿Las reprimimos para no sentir en exceso?

¿Nos desbordan en ocasiones?

 ¿Cómo podemos disfrutar nuestras emociones sin sufrir?

A menudo las circunstancias exteriores nos condicionan, dirigen y marcan nuestro estado de ánimo, pero realmente no somos conscientes de nuestro poder interior; todo depende de nuestra actitud.

Por lo tanto, en vez de dirigir los esfuerzos a cambiar el entorno, miremos y trabajemos nuestro interior. Nos sorprenderá.

GESTIÓN DE LAS EMOCIONES:

El trabajo con las emociones puede ser muy gratificante, consiguiéndose grandes resultados en relación al esfuerzo realizado. Únicamente hay que tener claro el objetivo y avanzar paso a paso.

Aunque los patrones emocionales y las circunstancias de cada persona son diferentes, podemos resumir en cuatro etapas el trabajo a realizar: reconocimiento de las emociones, aceptación, desapego y superación.

La primera fase es la más complicada: reconocer la emoción como algo nuestro y no provocado sólo por circunstancias externas. Frases del tipo “yo estoy bien, pero hay una confabulación contra mi" o “no siento emociones; a mi no me afecta” pueden estar originadas por un intento de cerrar los ojos ante nuestro interior. En muchos casos, el no saber gestionar las emociones hace que se desborden, pero no sirve reprimirlas porque adquieren todavía más fuerza.

Después llega la aceptación de las emociones; admitir que somos vulnerables, sabiendo que el conocimiento de nosotros mismos nos da fuerza. No somos perfectos, y por lo tanto lo que sentimos no es algo negativo.

Una vez que nos miramos al espejo sin sentir vergüenza por nuestras emociones, es fácil llegar al desapego. Se trata de distanciarnos y observar nuestras reacciones, sin reprimirlas y lo que es muy importante y difícil, sin juzgar. Seguro que nos sorprende.

Cuando hemos recorrido cada una de las fases, en ocasiones varias veces, estamos a las puertas de la superación, pero no en el sentido de extirpar algo negativo, sino limpiando (de ahí la foto del agua) y renovando.

Así, conseguimos cambiar el patrón de respuesta ante determinados estímulos: Podemos entrar en la emoción con toda la intensidad, pero sin aferrarnos a ella, soltarla enseguida.

No nos han enseñado a gestionar nuestras emociones, pero no quiere decir que sea complicado.

¿Por qué no nos animamos a dejar de sufrir?

   Ana de Lucas